“Subir de peso en cuarentena NO es lo peor que te puede pasar.”

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Subir de peso en cuarentena NO es lo peor que te puede pasar, no es lo más grave. Ahora que estamos encerrados en casa por la cuarentena del COVID 19, las precauciones que estamos tomando son mucho más importantes para evitar el contagio de un virus altamente contagioso. Pero mucha gente está preocupada por su peso, lo está comentando y en verdad que los entiendo pero se los digo, el peso que lleguen a subir no es lo más grave del mundo. No quiero que suene a regaño ni a sermón. Entiendo claramente lo incómodo que resulta ganar peso, especialmente cuando te esfuerzas por caminar una hora diaria y comer equilibrado (dentro de lo posible).

 

Entiendo lo frustrante que es luchar contra una báscula que te arroja resultados completamente contrarios a los que buscas y esperas obtener. Y lo abrumador que puede resultar quedarte en casa durante tantos días para evitar contagios de Coronavirus. Entre el aburrimiento, la incertidumbre y el miedo, obviamente la tendencia es a comer más para calmar los nervios. Pero así también te vas dando cuenta de que la comida no te calma los nervios. La comida te nutre, te satisface el hambre y llena tu boca de placer. También te alimenta el alma cuando la disfrutas en compañía y en un momento agradable. Pero no, no la uses para calmarte los nervios.

 

Entonces veamos la situación con la dimensión que realmente tiene. Si estás comiendo de más, eso también va a disminuir poco a poco. Te darás cuenta de que no necesitas comer todo el día y dejarás de hacerlo (además de que no hay comida que alcance para tanto). Si subes o ya estás subiendo de peso, eso también se va a regular poco a poco cuando todo regrese a la normalidad. Pero no entres en pánico. Tiene solución.

 

Si estás haciendo ejercicio en casa, excelente, eso puede ser de gran ayuda para liberar tanta energía contenida y eso sí calma los nervios de una manera más saludable ya que te ayuda a liberar neurotransmisores (sustancias cerebrales) que brindan una sensación de calma y placer. Si aún no estás haciendo ejercicio este es un buen momento para empezar con rutinas sencillas a tu nivel que te ayuden a descubrir todo lo que tu cuerpo es capaz de hacer. Pero no se trata de excederte para compensar lo que estás comiendo. Espera. Es necesario que te muevas todos los días una hora o dos y que te mantengas activo el resto del día. Sin exagerar. Sin pasarte de la cuenta.

 

En cuanto a los alimentos recuerda establecer un horario de comidas y evita comer fuera de ese horario para darle a tu sistema digestivo el espacio y el tiempo necesario para procesar y digerir lo que has comido. No es momento de ponerte a dieta ni de experimentar con ayunos intermitentes o dietas cetogénicas. Tu salud es primero, hoy y siempre. Dietas extremas como esas pueden debilitarte y atentar contra el equilibrio natural que tu cuerpo sabe lograr. Eso puede afectar a tu sistema inmunológico y es exactamente al que más queremos mantener en buen estado.

 

OJO: no hay alimentos mágicos para fortalecer el sistema inmunológico. No te dejes engañar por publicidad tramposa o por mensajes masivos que atribuyen propiedades milagrosas a ciertos alimentos o productos. El sistema inmune y todo tu organismo requiere que te alimentes de manera completa y equilibrada. Ni muy muy, ni tan tan. Es decir, ni exageres de un día para otro comiendo toda la verdura del mundo, ni volviéndote el más deportista de un día para otro.

 

Lo que sí debes hacer: empezar a equilibrar mejor tus platillos. Incluye una porción de proteína, una de verdura, una de granos integrales y una de grasa vegetal, en tus tres momentos de comida. Toma agua simple entre comidas, aproximadamente 6 a 8 vasos diarios despacito, si no estás acostumbrado no trates de lograrlo de golpe. Incluir frutas, leguminosas y lácteos descremados como parte de tus comidas o colaciones. Elegir proteínas de origen animal bajas en grasa o de origen vegetal combinadas con granos integrales. Incluir suficiente fibra para mantener el equilibrio en la microbiota (flora intestinal) y en la digestión. Para eso es muy útil también variar el tipo de fruta que tengas a tu alcance. Unos días papaya, otros días naranjas y otros moras o tu fruta favorita.

 

¿Y el postre? Se vale comer postre una vez al día o quizá una vez por semana. Dependerá de cada persona, su actividad diaria, sus gustos, estado de salud y otros datos importantes. El exceso de azúcar y grasa en los alimentos puede ser perjudicial si se abusa de estos alimentos. Pero un poco de postre con moderación es perfectamente válido y hasta necesario para cumplir también con una función muy importante: gozar con consciencia plena (mindfulness) el placer de un sabor agradable.

 

Para más detalles sigue mi página donde explicaré cada grupo de alimentos y te ofreceré ideas saludables para combinar los ingredientes que más te gustan.

 

LN Karen Betech

 

Redes: Nutrióloga Karen

Hospital Ángeles Lomas

Consultorio 150

5247-1473

 

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